Un pedacito de Historia

Qué gran desafío es vivir, sentir y ser Puerta Abierta Recreando, me mostró una luz, una esperanza, una posibilidad, la posibilidad de querer estar mejor.

Aún paralizada, aterrorizada y sin saber que pasará en el día de mañana, la próxima semana; sin saber que pasará el año siguiente.

Aunque estaba con miedo y soledad sentí la calidez y la compañía del equipo humano de P.A.R., sentí las palabras de aliento y los abrazos de fraternidad con aquellas sonrisas y también sentí sus presencias incondicionales que le pusieron el cuerpo a la difícil situación.

Y cuando todo era difícil, apremiante y crítico…yo recurrí a la Madre Antonia: le pedí ir a Corrientes buscar y traer a mis hijas y que estén de vuelta conmigo y así se cumplió.

Mis hijas viven conmigo, estudian, tienen amigos…y la Madre Antonia sigue aún hoy, 10 años después desde aquella petición, sigue presente en mi vida: yo me arrodillo y rezo su oración, porque cuando todas las puertas se cierran, ella me abre una puerta, se enciende una luz y nace así la esperanza, la posibilidad de una vida mejor.

A través de estas líneas quiero dar gracias a todas las personas que ayudaron a buscar a mi hija Magali. Me sentí acompañada y fortalecida durante la búsqueda de mi hija. Gracias por sus oraciones, mil gracias por estar.

Pido que Dios bendiga a sus familias y fortalezca a cada una de ustedes.

Elva González


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