Las historias que se construyen con el tiempo también van encontrando nuevas formas de expresarse. A veces, esos cambios no significan empezar de nuevo, sino seguir creciendo, recreándose y profundizando el camino recorrido.
Eso es lo que hoy queremos compartir desde Puerta Abierta Recreando.
En los últimos meses, la Congregación de las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor, presente en distintos países del mundo, ha iniciado un proceso de renovación de su identidad visual. Este proceso busca expresar de manera más clara la misión compartida entre todas las obras y proyectos que forman parte de la familia oblata, y ofrecer una imagen común que refleje mejor quiénes somos hoy.
Como parte de esta gran familia, Puerta Abierta Recreando también se suma a esta nueva identidad.
No se trata solamente de un nuevo logo. Es una manera de expresar, también visualmente, la pertenencia a una misión que se comparte en distintos lugares del mundo: acompañar a mujeres en contextos de prostitución y en situaciones de trata de personas con fines de explotación sexual, reconociendo su dignidad y promoviendo sus derechos.
El nuevo símbolo de las Oblatas coloca en el centro la figura de una mujer con los brazos abiertos, un gesto que evoca libertad, dignidad y esperanza. Esta imagen recuerda que lo más importante de la misión es poner en el centro a cada mujer, con su historia, su realidad y su capacidad de ser protagonista de su propio camino.
A su alrededor aparece un círculo abierto, que representa la universalidad de la misión y la presencia de la congregación en distintos países y culturas. También habla de apertura, de encuentro y de una comunidad que se expande para acoger.
Los colores elegidos también tienen un significado profundo. El morado, tan presente en la historia de las Oblatas, simboliza la compasión, la dignidad, la esperanza y la transformación. El azul profundo expresa la dimensión espiritual de la misión y evoca confianza, protección y sanación en los procesos de acompañamiento.
Así, cada elemento del nuevo logo busca expresar algo que ya estaba en el corazón de la misión: la acogida, el cuidado, la esperanza y la posibilidad de transformación.
Para Puerta Abierta Recreando, adoptar esta nueva identidad es también una forma de hacer visible nuestra pertenencia a la familia oblata y al camino que muchas personas recorren en distintos lugares del mundo con el mismo compromiso.
La misión, sin embargo, sigue siendo la misma. Seguimos abriendo espacios de encuentro, acompañando procesos, construyendo vínculos y caminando junto a las mujeres.
Porque las puertas que se abren de verdad no se cierran: se recrean una y otra vez para seguir generando esperanza.
Hoy queremos compartir este paso con todas las personas que forman parte de esta historia: mujeres, equipos de trabajo, voluntarias y voluntarios, organizaciones amigas y comunidades que acompañan este camino.
Gracias por seguir caminando con nosotras en favor de la dignidad y los derechos de tantas mujeres.



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