Hola, soy Margarita, quiero contarles que estoy estudiando peluquería.

Empecé con el curso en marzo, me costó, ya que mi meta era estudiar costura o corte y confección, diseño, pero no había donde. 

Empecé el curso de peluquería, me anoté y comencé en marzo.

Los primeros días me costó mucho ya que no entendía, me dormía en clase hasta que un día una compañera me ayudó y fui entendiendo de a poquito.

Después me dije: vos podés, el tren pasa una vez, Dios me puso ese tren y subí y ahora ya estoy arriba y me costó mucho.

Me pedían las herramientas muy costosas y que me costó comprar y alguna que no pude comprar un grupo de gente muy especial me ayudó. 

Y así con frío, lluvia de 20 días… yo ahí en pie por mí y por dos grupos. Uno, la Asociación de Ammar, quien con algunas, dos o tres personas confiaron en mí y me alientan a luchar; y otro grupo para hacer mi futuro, me ayudaron económicamente, no mucho pero me ayudó,  un grupo que fue enviado por Dios que yo le llamo personas especiales que conocí en la calle y me alienta cada día que voy al curso. Y así terminé el primer cuatrimestre. 

Todo sea para bien, para mi salida laboral ya que lo que hago no me gusta y necesito salir por mí y  por mi familia, y hacer una vida de paz. 

¡Y me recibí de peluquera, promedio 8, ni yo podía creerlo! Pude aprender mucho, saber y ahora voy por más. Me anoté en perfeccionamiento y sigo por más.

Ahora que soy peluquera me tengo que perfeccionar y me cuesta, nuevamente, ya que son nuevas gentes y tengo miedo a que dirán o si me van a ver que pueden decir. Tengo miedo de ser discriminada y lo que más me duele es “mentir”, y vivir una vida de mentira e inventar cosas para no decir la verdad porque me da vergüenza lo que hago.

Ya me queda poco. He decidido que voy a trabajar de lo que no me gusta 2 o 3 años más de tortura y después dejar. Le pido a Dios cada día para poder dejar esta cosa horrible y fea. Estoy escribiendo y contando todo lo bueno y malo de mi vida. Ahora tomo lo bueno y dejo atrás lo malo.

Me hace feliz lo que estoy haciendo y sigo en este tren y no me voy a bajar hasta que sea una buena peluquera. 

Beso,

 Margarita (La Casita)

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