Hola, hace poco tiempo que estoy viniendo a Puerta Abierta, en esta casa encontré lo que estaba necesitando: oídos para escuchar, brazos para abrazar, hombros en donde llorar. Les cuento un secreto: ya NO lloro tanto, ahora RÍO mucho más.
Estoy muy agradecida a todas las mujeres que he conocido en PUERTA ABIERTA 
Les cuento otro secreto: VOY A SEGUIR VINIENDO.           

Miriam 

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