Por Diego Díaz (scj)
El artículo intentará ayudarnos a seguir reflexionando y dando herramientas para crecer y poder
aumentar nuestra autoestima.

En ediciones anteriores decíamos que a la autoestima la podemos definir como aquella percepción
que cada uno/a tiene de sí mismo, de sus capacidades y sus debilidades, de aquello que es una potencialidad y aquello que nos falta. 
Una de las claves de una sana autoestima es la aceptación de sí mismo/a, es decir tengo que poder
pararme frente a mí mismo/a y poder aceptar mi historia, con sus aciertos y sus etapas de dudas
y equivocaciones. Sin una sana aceptación es muy difícil poder crecer en la autoestima. La aceptación
pasa por entender que aquellos aspectos de mi historia, forma y manera de ser se dieron así porque
en esos momentos era lo que yo podía hacer, lo que me salía, lo que podía con mis fuerzas. Una
de las claves de la aceptación es empezar a celebrar el día, mes y año de mi nacimiento. Honrando

el día de mi cumpleaños, celebrar que estoy aquí en esta tierra, en este planeta, en este lugar del
mundo. Con actitud de agradecimiento y aceptación recibo la vida y todo aquello que me viene
dado por aquellos que me dieron la vida. Otro modo de caminar en la aceptación, es reconocer y
volver a apropiarme de mi nombre propio, ese que eligieron para mí, es importante que me nombre,
que diga en voz alta mi nombre que lo escuche.
Conocer el significado, el origen y la motivación del nombre puede ayudar a comprender por qué
me siento o no identificado con el nombre.
El concepto de sí mismo/a es algo importante en la construcción de la persona, de la propia identidad,
por eso es que se vuelve necesario que uno tenga su documento, su ficha médica, su historia,
sus recuerdos, y afectos, estos ayudan a poner las raíces de una sana autoestima. Si un niño/a no es
reconocido, recibido y promovido en la vida familiar, se podría producir algunas heridas en la autoestima que lo acompañaran hasta que decida tomar conciencia de su proceso de crecimiento y con responsabilidad elija cambiar las dinámicas de la desvalorización y el rechazo.
Una de las claves para crecer en la autoestima es la pedagogía o el camino de la presencia, es decir
estar presentes en el aquí y ahora, no fugarme ni aislarme con pensamientos o fantasías de lo que
no fue o no será.
Es decir tengo que tomar la vida y estar en el lugar que me corresponde. Como persona, como ser
humano, como hijo/a, padre/madre, hermano/a, amigo/a, esposo/a. Es decir que tengo que estar
disponible para poder sentir y acompañar desde estos roles a los que me rodean.
Otro elemento es darse tiempo, es decir dedicarse una horas o días para hacer actividades gratificantes, para realizar acciones que estén conectadas con aquellos que deseamos, ir al médico,
buscar tener una salud más cuidada y acorde a la edad de cada uno. Mejorar la calidad de la vivienda,
de mi aspecto físico, son momentos de darme tiempo.
Otra ayuda es aprender a aquietarnos y hacer las cosas lentamente. Por el ritmo de vida que llevamos nos hemos desconectado de los ciclos y relojes naturales, es preciso volver a prestar atención a esos
relojes naturales. Es necesario aprender a saborear lo que estamos haciendo en el aquí y ahora, si como algo, lo disfruto, si miro un programa lo disfruto, dejo por un momento el reloj y aprendo a percibir mi tiempo interior. A veces tenemos que estar en lugares donde no queremos estar y la hora parece no pasar nunca. En cambio si nos relajamos y disfrutamos el encuentro, el tiempo retoma su ritmo natural.
Y por último aprender a estar disponibles, cuando uno/a esta abierto, el campo emocional se activa de
otra manera y provoca un cambio, sea lo que tenga que venir, saber que es bueno y que incluso de las
malas experiencias, de los dolores y enfermedades, de todo podemos sacar un aprendizaje.

TIPS:
• Escucha la canción Madre Tierra de Chayanne, te puede ayudar…
• Abre los ojos…mira: indica tres cosas buenas de la vida…Disfruta las cosas buenas:
¿cuáles son?
• Recuerda: ¿de dónde vienes y a dónde vas…?
• Pide la bendición de tus ancestros ( abuelos, padres, agradéceles a ellos porque, por
ellos, estas aquí)
• Cuida tu tambor personal (el corazón) conéctate con lo bueno de la vida, realiza actividades

placenteras, agenda un chequeo con el médico, busca la reconciliación.
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