Los recuerdos de mi infancia, permanecen hoy vivos en mi mente.
Mi mamá era muy pobre y mi papá era hijo de un inmigrante italiano y desde muy joven trabajaba en el ferrocarril argentino.
Con los años se casaron y vivíamos con mis hermanos en una casa sencilla. Cuando golpeaban la puerta, salíamos a ver quién era; en ese tiempo, los mendigos salían a pedir algo para comer, porque los pobres tenían hambre.
Mi mamá nos decía, que ese viejito era Jesús, que pasaba para ver cómo se comportaba la gente con Dios. Siempre me quedó esa idea.
Hoy al conocer la noticia de que el nuevo Papa, es el ex arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Jorge Mario Bergoglio, me lleno de alegría y me late el corazón, es algo hermoso.
Yo lo conozco personalmente. Un año que fui a Buenos Aires, pasé por la plaza Constitución, donde el Cardenal estaba celebrando una misa; era día domingo y la plaza estaba llena.
Al terminar la misa, se fue a la parte donde se juntan los pobres, hombres, mujeres y niños descalzos, conversaba con ellos y les deseaba buena suerte.
Tengo 82 años, soy muy creyente y doy gracias a Dios por esta realidad tan inesperada y de tanto orgullo para los argentinos de mi Patria.
Anónimo.

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