Alicia

Queridas compañeras, elegí para regalarles este fragmento de “Cuando las cabezas de las mujeres se juntan
alrededor del fuego”, de Simone Seija Paseyro.
“Alguien me dijo que no es casual…que desde siempre las elegimos. Que las encontramos en el
camino de la vida, nos reconocemos y sabemos que en algún lugar de la historia de los mundos fuimos
del mismo clan.
Pasan las décadas y al volver a recorrer los ríos esos cauces, tengo muy presentes las cualidades que
las trajeron a mi tierra personal. Valientes, reidoras y con labia. Capaces de pasar
horas enteras escuchando, muriéndose de risa, consolando. Arquitectas de sueños, hacedoras de
planes, ingenieras de la cocina, cantautoras de canciones de cuna.
Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de “un fuego”, nacen fuerzas, crecen
magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen,
entierran, dan vida, rezongan, se conduelen…”.
Elijo este texto pensando que ese “fuego” que nos reúne, puede ser la mesa de un bar, un hospital,
el patio de un colegio, una computadora, la casahogar, un mate, el banco de una plaza, un ovillo de
lana, un llamado telefónico, una esquina, nuestra mesa de trabajo, el Padre Serra, la Madre Antonia,
alguna mujer que necesita ayuda… otra mujer y otra… y nuestra querida Analía… y…Infinitos fuegos nos han reunido este año. Cada una de nosotras lo hemos avivado o dominado, recibimos un calor tibio como una caricia o nos quemamos por la intensidad de la llama.
De todos modos, siempre el fuego continuó encendido, alimentado por el esfuerzo, la solidaridad,
el compromiso, el compañerismo, la paciencia, el respeto y sobre todo el afecto y la Fe.
Quiero decirles que celebro intensamente, con el corazón, haber formado parte de las reuniones de
este año junto al fogón de P.A.R. Retomo ahora para despedirme, las palabras de Simone Seija Paseyro, que interpreta mi sentir y concluye:
“… Porque cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor ‘del fuego que deciden avivar con
su presencia’, hay fiesta, hay aquelarre, misterio, tormenta, centellas y armonía. Como siempre. Como
nunca. Como toda la vida. Para todas las brasas de mi vida, las que arden desde hace tanto y las que recién se suman al fogón”

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