Compartimos las experiencias de estas mujeres que siendo adultas, han iniciado el estudio y alcanzaron sus metas.

Al escucharlas vamos descubriendo que es posible ir tras nuestros sueños, no importa la edad que tengamos, siempre hay obstáculos que vencer, pero con esfuerzo y esperanza es posible alcanzarlos.

Hace mucho tenía ganas de terminar el secundario pero, primero, no tenía nada que me avale para inscribirme y, segundo, estaba muy inestable psicológicamente.

Cuando empecé con el tratamiento psicológico con Nancy, en Puerta Abierta, me dio aliento para decidirme y ella misma me acompañó en persona al colegio para terminar lo que me quedaba de primaria y, luego, poder inscribirme en la secundaria.

No me costó para nada arrancar, aunque en un principio pensé que era más difícil, pero me integré fácilmente con mis compañeros e ir a clases fue como un escape de la rutina de mi vida monótona.
Nancy 

Cuando era chica no me gustaba la escuela y cuando iba no estaba pendiente de la clase. Entonces, ya de grande, siendo madre de dos hijos retomé los estudios para poder ayudarlos con la tarea.

Así que, ahora sí, le estoy echando ganas para aprender y el día de mañana conseguir un buen trabajo para que mis hijos se sientan orgullosos de mí. Quiero seguir aprendiendo y estudiando.

Erika

Llegaremos a tiempo

Cuando llegué a Puerta Abierta, estaba con mi vida quebrada. Eso ocurrió en septiembre del 2015 y ahora en el 2020 en plena pandemia pienso: si llegué a esa casa, en ese estado, con mi corazón roto y mi alma vacía, creo que había una luz muy pequeña de esperanza.

Ahí comenzó mi camino de sanación, con contención, con escucha, trabajando en mi interior, siempre acompañada por el equipo
de mujeres trabajadoras de Puerta Abierta, y mientras transitaba ese camino iba aprendiendo que tenía muchas cosas por hacer, por ejemplo, estudiar y terminar mi secundario.

Cuando me dijo Nancy (psicóloga) que podía hacerlo, esas palabras me quedaron resonando muy dentro de mí, y a medida que el tiempo pasaba y se acercaban los días de inscripción, más miedo tenía por mi edad, dado que había pasado los 50 años.

¿Cómo lidiar con las cosas nuevas, matemática, física, etc.? ¿y mi memoria?

¿Cómo hacer para retener en mi cabeza cuando tenía que estudiar?

La aceptación de la gente más joven.

Además debía seguir trabajando, me preguntaba mi cuerpo y mi mente ¿lo lograría? No fue nada fácil pero lo logré. Hice los tres años sin el menor problema.

Sin esfuerzo ni sacrificio no se logra nada.

Unos meses antes de terminar el secundario comencé a pensar, cuando termine ¿qué voy hacer? Me iba a sobrar tiempo, iba a llegar a casa ¿y?

Me compré revistas de tejido, pensé en coser.

No quería tejer ni coser, quería seguir estudiando, ya me había subido a ese tren. Fue el mejor viaje que haya hecho, una experiencia maravillosa, así que comencé a ver que podía estudiar, sabía que iba hacer algo social y elegí Psicología Social, una carrera para poder ayudar a la gente que está muy lastimada. Me voy a enfocar en ese camino problemático, ya que es un tema que me toca muy de cerca.


Cada día aprendo más, estoy cursando el segundo año de la carrera con mucho entusiasmo para salir a ayudar a quien lo necesite.

Espero que este relato llegue a muchas mujeres, que se animen a emprender cosas nuevas. Con esfuerzo y acompañadas se logra.

Miriam Chazarreta

Hola, les paso a contar como decidí terminar la primaria. Cuando era chica por temas familiares no lo pude hacer, por suerte, cuando arranqué a trabajar pedí permiso para poder salir antes y así asistir a la escuela. Fueron años difíciles porque llegaba muy tarde y cansada a mi casa, pero hoy que tengo terminado la primaria y la secundaria puedo estar conforme y contenta con mis logros. También pude hacer un curso de computación y cocina.

Adriana

Hola me llamo Itati, estoy estudiando para profesora en el Nivel Inicial. 

A mediados del año pasado me llamaron las hermanas para trabajar como alfabetizadora para mujeres mayores, para mi fue un desafío muy lindo e importante en mi camino como educadora. Tuve miles de preguntas desde ¿cómo voy hacer? hasta ¿lo lograré?. Me sentía con poca experiencia para hacerlo, pero también me animaba a ver por cuales caminos Dios y la Virgen me querían llevar. 

Al empezar a participar del taller de alfabetización, a mi alumna le decía  “no solo yo te voy a enseñar, sino que vos también me vas a enseñar a mí”, y que si tenía alguna duda de lo que le explicaba no tenga vergüenza en comunicármelo. El enseñar y el aprender es esto, para ir aprendiendo mutuamente no hay edad, no hay tiempo ni contexto que nos pare para poder aprender.

Cada encuentro con mi querida alumna era una oportunidad, una alegría, una bendición. Ella, clase a clase fue avanzando, hasta me ponía tan feliz cuando por determinadas cosas no podía hacer la tarea y luego lo lograba. Como me decía ella “le echo ganas”, esta frase que me enseñó (sin darse cuenta) porque, como dije anteriormente, aprendemos mutuamente. Cada cosa que uno aprende le sirve para transitar día a día en este mundo. El darle para adelante, si nos caemos nos volvemos a levantar, si algo nos sale mal no perdamos la oportunidad de corregirnos y seguir caminando, porque sé que, como a esta mujer, le esperaba algo hermoso como aprender.  

A vos, sí, a vos también te espera algo grandioso, desde aprender a leer y a escribir, como a terminar la primaria, la secundaria, hasta podés terminar una carrera. Todo esto depende de que vos te decidas, ahí están las puertas abiertas de las hermanas, del mismo Cristo resucitado que te llama para cambiar tu vida en una vida nueva y llena de oportunidades.

Saludos y bendiciones atentamente 

Itati Villaba.

Categorías: derechos

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