Por Noelia Ramirez, osr.
“Basura, miro en tu mente y veo basura…” – Enciendo la radio y pienso:
-¡Qué bueno, música del recuerdo! – y aumento el volumen.
Mi mente viaja hasta la década del 90, llena de recuerdos: “…
Y ahora, miro tus ojos y ansío la hora…” Y me encuentro terminando
la frase:
-¡De que en el cielo aparezca la aurora y ya no estés más! – Y en mi mente sigo tarareando la melodía.
De los 90 hasta hoy pasaron 25 años, pero esta historia es mucho más antigua y parece nunca pasar
de moda. Según el Observatorio de La Casa del Encuentro en 2014 registró 277 femicidios. Muchas
de estas mujeres asesinadas terminaron arrojadas a la “basura”.
Por mucho tiempo me encontré denunciando la cosificación de las mujeres, el que seamos tratadas
como objetos. Hemos sido y somos tratadas como objeto de deseo, objeto de cambio, objeto de consumo, objeto de servicios. En todos estos casos, la mujer tiene valor como objeto en tanto su utilidad.
¿Pero qué pasa cuando algo no sirve o no tiene valor?: se tira a la “basura”.
El asesinato de mujeres sigue en aumento, no importa la edad o la raza, no importa la clase social
(¿se acuerdan de María Belsunce o de Nora Dalmasso?)
y parece que tampoco importa cuántas denuncias por violencia hayas hecho en la comisaría o que tengas el botón anti pánico. Nada parece detener esta violencia desmedida.
Lamentablemente no me refiero solo a la violencia ejercida por los asesinos. Los femicidios siguen en aumento por la negligencia de la policía, las leyes injustas, la complicidad de los jueces y una sociedad que consciente o inconscientemente piensa que “algo habrá hecho” para merecer esto (basta
con escuchar las últimas intervenciones de Mirtha Legrand) Y esto también es violencia.
***
Escucho la radio y las canciones que sin pensar las repetimos o bailamos y siento escalofrío… ¿Hasta
dónde la cultura patriarcal está naturalizada que no nos damos cuenta que está impregnada en
nuestros cuerpos?
Hoy las mujeres tenemos la obligación de solidarizarnos con “nuestra especie”. Como mujer cristiana milito por la vida digna, por la “Vida en Abundancia” de todas las mujeres de hoy y de siempre. ¿Pero dónde queda el valor de la vida de las mujeres en una sociedad patriarcal? Pasando por el sacrificio de las vírgenes, las brujas quemadas en la inquisición, llegando hasta las noticias que vemos, leemos o escuchamos todos los días en los medios de comunicación: este es el “genocidio” más largo de la historia.
A la “basura” van los deshechos, lo que no tiene valor. A veces no hay contenedores o basureros
oficiales, entonces se hace un pozo y se la entierra… ¿Cuánto vale la vida de una mujer?
El valor se refleja en los cuidados, en la defensa de derechos, en la palabra escuchada, en el
respeto.
Por eso hoy salimos a la calle: madres, hijas y abuelas, tías y vecinas, mujeres y varones que nos manifestamos a favor del valor de la vida y decimos:
BASTA #Ni una Menos.
Nuestro mensaje es claro y emitido con fuerza, pero ¿Habrá receptores? Y no quiero mirar solo a los “representantes del pueblo”. La “basura” es algo cotidiano, todos los días generamos deshechos, por
eso me pregunto: ¿Y por casa cómo andamos?
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