swissinfo, Rosa Amelia Fierro

Un nuevo entorno, unido a difíciles condiciones de vida, puede enfermar psíquicamente. 
Uno de los lados oscuros de la migración –sus consecuencias en la salud psíquica– está en el centro del interés del “Día mundial de las personas con enfermedades mentales”. Este año nos ocupamos de las personas de otros círculos culturales, que a causa de experiencias
traumáticas en sus países de origen, el desarraigo y las pérdidas, se han enfermado mentalmente, señala en un comunicado psychiskrank.ch.
Necesitamos sensibilizar a la población sobre este problema y lograr mayor comprensión. “Muchos inmigrantes perdieron a seres queridos y a personas de confianza y en el nuevo país se sienten aislados”. La más r iesgosa: migrac ión involuntar ia y t raumát i ca Señala psychiskrank.ch: muchas personas con un trasfondo de migración están enfermas psíquicamente. Sobre todo cuando la emigración ha sido
involuntaria y asociada a experiencias traumáticas, puede causar enfermedad mental.
Pro Mente Sana, institución que defiende los intereses de las personas enfermas psíquicamente, también hace un llamado a los enfermos, a sus familiares y a los especialistas a aprovechar este día y llamar la atención sobre el problema. Una de sus recientes publicaciones trata sobre la salud mental de los inmigrantes. “La migración como tal no enferma. Los problemas psíquicos son causados más por situaciones graves de estrés, antes o después de la migración”, dice Regula Weiss en su análisis transdisciplinario de la salud de los
inmigrantes. Ante la gran heterogeneidad de los inmigrantes, no se puede generalizar, sin embargo, la pérdida  del mundo que le era familiar y el cambio en un entorno desconocido es una gran carga, dice la psiquiatra.
El estrés vinculado a este proceso puede llevar a un serio perjuicio físico, psíquico y social, a problemas de identidad, a  dificultades familiares, laborales y escolares. En general, los inmigrantes están sometidos a mayor carga psicosocial que la población del país de acogida.

Entre la decepción y la esperanza 
Los inmigrantes están obligados a ocuparse más intensamente con su nuevo mundo y experimentan su condición de extraños una
y otra vez como un cambio entre la decepción y la esperanza. La presión de adaptación está ligada al miedo, la rabia y la resignación.
La presencia de lo “extraño” confunde su rutina y orden y puede volverlos agresivos, todo lo cual se manifiesta, por ejemplo, en un distanciamiento con la gente y los sucesos del país de acogida, lo que a su vez dificulta la integración social.
La publicación de pro Mente Sana señala además que en este camino, los inmigrantes recorren complejos procesos de aprendizaje psicosocial y de identificación que se pueden dividir en cinco fases:
1) La observación cultural, en la que algunos inmigrantes tratan de sobre-adaptarse y aspiran, en lo posible, a no llamar la atención.
2) En la categorización social el inmigrante intenta establecerse interna y externamente en el país de acogida. Ahora deben hacer un balance de su vida.
3) En la nueva definición reflejada de la pertenencia dan a conocer que el punto en el que se encuentran ha cambiado, no sólo geográfica, sino también psíquica y socialmente. Los vínculos anteriores pierden vigencia, se distancian.
4) y 5) En el sobre entendimiento de la propia historia de vida y la reminiscencia (recuerdo) bicultural se estabiliza la nueva identidad, pero esta fase apenas es alcanzada por los inmigrantes de la primera generación.

¿De qué se enferman los inmigrantes?
Según el folleto de Pro Mente Sana, las enfermedades mentales más frecuentes son los desórdenes psicóticos y afectivos (depresiones y manías), desórdenes neuróticos (miedos, desórdenes psicosomáticos), desórdenes post-traumáticos (sobre todo entre refugiados y solicitantes de asilo) y los desórdenes psicosomáticos.
Dice Basic: “Factores importantes para conservar la salud son condiciones de trabajo y vivienda satisfactorias, un estatus de residencia regulado y la posibilidad para formarse y planificar su propio futuro”.
Quien está integrado socialmente tiene también un menor riesgo de enfermar, apunta. Sin embargo, gran parte de los inmigrantes no se
sienten bien en sus nuevas condiciones de vida, lo que puede tener consecuencias negativas en su salud. Muchos inmigrantes no pueden beneficiarse completamente de acceder a la salud por las barreras de acceso e idiomáticas. A menudo los inmigrantes traen consigo otras ideas de enfermedad o salud, lo que puede llevar a malos entendidos con los especialistas

Categorías: Capacitacion

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