Lic. Sofía Zavala

            La actual complejidad de la migración internacional, descansa en diversos incentivos. Hay países emisores y países receptores, también están los países que por su condición geográfica son espacios de tránsito hacia un destino final. Los grupos humanos en movimiento afectan en las comunidades de origen la reproducción y desarrollo de la familia; en el lugar de destino se enfrentan con diferentes desafíos. Deben convivir con una nueva cultura y resguardar la propia. Cuidar su identidad. Emplean diferentes estrategias y modalidades para  vivir dignamente.


            Una de las causas de la migración internacional se da por las desigualdades en los niveles de desarrollo de los países que hacen de base y empuje para migrar. Es una alternativa para enfrentar las difíciles condiciones de vida que llevan, la incertidumbre laboral y la falta de inclusión social. Existen oportunidades para las personas en el exterior, frente a la escasa capacidad de los países en desarrollo para retener a sus cuadros calificados. Sin embargo muchas veces los inmigrantes calificados no logran insertarse a causa de las dificultades para obtener el reconocimiento de sus calificaciones y los obstáculos en los requisitos de la regularización migratoria.
            Percibimos que “desarrollo” y “migraciones” van de la mano. En los países poco desarrollados la inmigración es inferior comparándola con los países desarrollados donde el nivel de inmigrantes es superior. La migración internacional ha contribuido a los intercambios culturales. La convivencia de individuos, grupos y comunidades de diferentes culturas, etnias y religiones forjan espacios multiculturales difundiendo ideas y valores. Las nuevas tecnologías generalizan la movilidad, pero al mismo tiempo se endurecen las restricciones para ese desplazamiento.
            El derecho a migrar es una opción cuando se dispone de un mínimo de capital humano y no se tiene la posibilidad de materializar aspiraciones de movilidad social en el país de origen, donde las restricciones para el ejercicio de derechos económicos y sociales terminan minando el derecho a permanecer.
            Se deberían superar las visiones normativas oficiales de carácter esencialmente restrictivo, impulsando una progresiva flexibilidad que facilite los movimientos migratorios y proteja a las poblaciones involucradas.
Considero que estamos viviendo en un mundo en constante movilidad. Vamos y venimos por cuestiones laborales, de turismo, de estudios y de soñar con un destino más digno. Todos los individuos  que se encuentran encuadrados en la  inmigración (obreros pocos calificados, muy calificados, profesionales, estudiantes, religiosas/sos, científicos, etc.) tienen el derecho de recibir ayuda espiritual de la Iglesia, principalmente la Palabra de Dios y los Sacramentos. Ellos sienten nostalgias en primer lugar de sus seres queridos y luego del círculo de amigos, de vecinos, de su geografía, de sus olores, sabores y saberes. El tema es que dentro de ellos están los que pueden regresar sin problema, y están los que no pueden regresar, aún disponiendo del dinero para costear el billete de regreso, quizás es este segmento de individuos el que tenemos que tener en cuenta para estar a su lado sin descuidar a los otros.
El 18 de Diciembre es el “Día Internacional del Migrante”, se festeja a través de la difusión de información sobre los derechos humanos y las libertades fundamentales de los migrantes y promoviendo el intercambio de experiencias en la formulación de medidas para protegerlos.

Categorías: capacitándonos

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Lic. Sofía Zavala

            La actual complejidad de la migración internacional, descansa en diversos incentivos. Hay países emisores y países receptores, también están los países que por su condición geográfica son espacios de tránsito hacia un destino final. Los grupos humanos en movimiento afectan en las comunidades de origen la reproducción y desarrollo de la familia; en el lugar de destino se enfrentan con diferentes desafíos. Deben convivir con una nueva cultura y resguardar la propia. Cuidar su identidad. Emplean diferentes estrategias y modalidades para  vivir dignamente.


            Una de las causas de la migración internacional se da por las desigualdades en los niveles de desarrollo de los países que hacen de base y empuje para migrar. Es una alternativa para enfrentar las difíciles condiciones de vida que llevan, la incertidumbre laboral y la falta de inclusión social. Existen oportunidades para las personas en el exterior, frente a la escasa capacidad de los países en desarrollo para retener a sus cuadros calificados. Sin embargo muchas veces los inmigrantes calificados no logran insertarse a causa de las dificultades para obtener el reconocimiento de sus calificaciones y los obstáculos en los requisitos de la regularización migratoria.
            Percibimos que “desarrollo” y “migraciones” van de la mano. En los países poco desarrollados la inmigración es inferior comparándola con los países desarrollados donde el nivel de inmigrantes es superior. La migración internacional ha contribuido a los intercambios culturales. La convivencia de individuos, grupos y comunidades de diferentes culturas, etnias y religiones forjan espacios multiculturales difundiendo ideas y valores. Las nuevas tecnologías generalizan la movilidad, pero al mismo tiempo se endurecen las restricciones para ese desplazamiento.
            El derecho a migrar es una opción cuando se dispone de un mínimo de capital humano y no se tiene la posibilidad de materializar aspiraciones de movilidad social en el país de origen, donde las restricciones para el ejercicio de derechos económicos y sociales terminan minando el derecho a permanecer.
            Se deberían superar las visiones normativas oficiales de carácter esencialmente restrictivo, impulsando una progresiva flexibilidad que facilite los movimientos migratorios y proteja a las poblaciones involucradas.
Considero que estamos viviendo en un mundo en constante movilidad. Vamos y venimos por cuestiones laborales, de turismo, de estudios y de soñar con un destino más digno. Todos los individuos  que se encuentran encuadrados en la  inmigración (obreros pocos calificados, muy calificados, profesionales, estudiantes, religiosas/sos, científicos, etc.) tienen el derecho de recibir ayuda espiritual de la Iglesia, principalmente la Palabra de Dios y los Sacramentos. Ellos sienten nostalgias en primer lugar de sus seres queridos y luego del círculo de amigos, de vecinos, de su geografía, de sus olores, sabores y saberes. El tema es que dentro de ellos están los que pueden regresar sin problema, y están los que no pueden regresar, aún disponiendo del dinero para costear el billete de regreso, quizás es este segmento de individuos el que tenemos que tener en cuenta para estar a su lado sin descuidar a los otros.
El 18 de Diciembre es el “Día Internacional del Migrante”, se festeja a través de la difusión de información sobre los derechos humanos y las libertades fundamentales de los migrantes y promoviendo el intercambio de experiencias en la formulación de medidas para protegerlos.

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