Por Mariana Carbajal

A Claudia Lascano le han puesto un revólver en la cabeza, le chocaron el auto y le mandaron mensajes intimidatorios a través de diarios de Misiones. Todas amenazas por su trabajo contra redes de trata desde hace cinco años. Es la cabeza de la Coalición Alto a la Trata, y opera desde Posadas, desde hace un tiempo en coordinación con el Ministerio de Justicia. Informantes en distintos pueblos, empleados de la empresa Trenes Especiales Argentinos –que hace el recorrido por el Litoral– y el rastreo de avisos de supuestos empleos ofrecidos en Internet son las fuentes que les han permitido rescatar chicas de las mafias o a punto de caer y denunciar rufianes. Unos días atrás, fue una de las oradoras en Iguazú de una capacitación a fuerzas de seguridad de la región del nordeste organizada por el Ministerio de Justicia y el gobierno de Misiones. Por la noche, cenó en un restaurante de esa localidad con Eva Giberti, titular del Programa Las Víctimas contra las Violencias, quien también expuso en el encuentro. Por curiosidad, a través de un muchacho, preguntaron a un mozo cómo se podía “conseguir un servicio con menores para la noche”. El mozo señaló a dos brasileños en una mesa contigua: “Ellos se la traen por 50 reales, acá la vas a pagar 100 pesos cada una”. Lascano le hizo saber al mozo que quería “un pendejito” para ella. El mozo se ofreció por 100 pesos. Después consiguieron la dirección de un boliche en Iguazú, donde –les dijeron– ofrecían niñas. En la puerta del local, el muchacho que las acompañaba preguntó al guardia de seguridad: “Le respondió que podía entrar a buscarlas, pero que tuviera cuidado porque había por esos días un congreso contra la trata”.
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Fuente: Página 12 (27 oct. 2008)


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