Hoy ya es 15 de mayo…
Hoy es el día más triste, y el día en que no sé cómo despedirme de tantas personas
especiales. Pero tengo que darle gracias a Dios y a Madre Antonia por ustedes, mujeres,
hermanas, que me han hecho fuerte y seguir en esta vida sin sus abrazos, sin sus miradas y sus sonrisas. Sin ese “vamos que vamos”.
Sepan que no las voy a nombrar a todas porque seguramente me voy a olvidar de alguien y cada una de ustedes ha dejado una gran huella en mí. GRACIAS por hacerme partícipe de esta gran familia, de ayudarme y sentirme yo. Y a poner en mi alma y mi corazón día a día vendas para ir sanando grandes cicatrices.
Sepan que las voy a recordar siempre, cuando sienta que ya no logro caminar, cuando sienta que caigo, allí estarán. También en mis alegrías, emociones y logros.
Gracias por ser tan ustedes, incondicionales y admirables.
Odio las despedidas, sepan que rezo por ustedes. Sigan, no se cansen de seguir.
Gracias infinitas y un abrazo a todo el gran equipo de PAR. Las quiero mucho. Gracias por existir.

Natalia
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