“Si todas las puertas se les cierran, les abriré yo una” (P. Serra)

Hna. Noelia Ramírez O.S.R.

Quiero compartir con ustedes la alegría y admiración al contarles que tuve la oportunidad de visitar la primera casa que abrieron Madre Antonia y Padre Serra para recibir a las mujeres que querían salir de la prostitución, en un pueblo de España llamado Ciempozuelos.

Ya pasaron 146 años desde aquel inicio de la obra de las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor, sin embargo al caminar por las calles que pisaron las Fundadores y visitar la casa que con tantos sueños y esperanzas acondicionaron pensando en las mujeres, aún se puede sentir el Espíritu Santo que los impulsó en aquellos tiempos.
Por eso la alegría invade mi corazón y renuevo mi esperanza ya que los sueños de Madre Antonia y Padre Serra hoy son los sueños de toda la Familia Oblata: Hermanas, Laicas/os, Voluntarias/os y tantas Mujeres que se suman a esta propuesta y trabajan por un presente y futuro mejor para ellas y sus compañeras.
Traigo desde la Casa de Ciempozuelos la bendición y el impulso de nuestros Padres Fundadores que nos animan a creer que otro mundo es posible para muchas mujeres que hoy sufren en situación de prostitución, desde la solidaridad y la misericordia, en un proyecto de inclusión a favor de la dignidad del que todas y todos podemos formar parte.

Categorías: nº57

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“Si todas las puertas se les cierran, les abriré yo una” (P. Serra)

Hna. Noelia Ramírez O.S.R.

Quiero compartir con ustedes la alegría y admiración al contarles que tuve la oportunidad de visitar la primera casa que abrieron Madre Antonia y Padre Serra para recibir a las mujeres que querían salir de la prostitución, en un pueblo de España llamado Ciempozuelos.

Ya pasaron 146 años desde aquel inicio de la obra de las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor, sin embargo al caminar por las calles que pisaron las Fundadores y visitar la casa que con tantos sueños y esperanzas acondicionaron pensando en las mujeres, aún se puede sentir el Espíritu Santo que los impulsó en aquellos tiempos.
Por eso la alegría invade mi corazón y renuevo mi esperanza ya que los sueños de Madre Antonia y Padre Serra hoy son los sueños de toda la Familia Oblata: Hermanas, Laicas/os, Voluntarias/os y tantas Mujeres que se suman a esta propuesta y trabajan por un presente y futuro mejor para ellas y sus compañeras.
Traigo desde la Casa de Ciempozuelos la bendición y el impulso de nuestros Padres Fundadores que nos animan a creer que otro mundo es posible para muchas mujeres que hoy sufren en situación de prostitución, desde la solidaridad y la misericordia, en un proyecto de inclusión a favor de la dignidad del que todas y todos podemos formar parte.

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