Por Juana Lescano, osr

“Sus ojos grandes nos comunican paz y nos convocan con ternura”. “Quien la contempla se llena de su paz y recibe en su mente y en su corazón el vivificante mensaje de su copiosa redención”. 

Deseo que conozcan este mensaje, la contemplen… Seguramente que cada mirada que se encuentre con la mirada de la Madre del Perpetuo Socorro hará su propia experiencia y tendrá la necesidad de compartirla y seguir contemplándola. Deseo que cada corazón y cada mente reciban el vivificante mensaje de su generosa redención.

Ahora, no basta con contemplarla, tenemos una misión. Para saber cuál es su mensaje es preciso contemplar la realidad que clama. Cada cual puede hacer el ejercicio de una mirada atenta de cada situación en su contexto. Cada cual, y junto a otros y otras, estamos comprometidos con una misión. Día a día enfrentamos pequeños y grandes desafíos. Según la carta de Pablo a los Romanos “Todo el universo espera su redención” (Rom. 8, 18) y ella nos recuerda que es posible la redención. Descubrir su mensaje requiere ejercitar esa mirada contemplativa que es fruto de la gracia de Dios y de esa llamita de fe que cada persona tiene. 

Cada vez que la contemplo le pido que me ayude a purificar la mirada, a serenar la mirada. Su presencia comunica protección de todo peligro. Su mirada nos abraza con ternura. Desde su mirada nos tiende una mano de confianza y misericordia. Frente a su imagen es posible pensar con calma y conseguir sosiego para todo aquello que clama desde lo más profundo de nuestro ser. 

Cristo es esa luz que nos ilumina para poder verla. Que este pasaje del Evangelio nos ayude a contemplarla. “Tu ojo es la lámpara de tu cuerpo. Si tu ojo recibe la luz, toda tu persona tendrá luz…Si toda tu persona se abre a la luz y no queda en ella ninguna parte oscura, llegará a ser radiante…” (Lc. 11,34-36).

Que junto a María del Perpetuo Socorro y Jesús Redentor sigamos firmes en la misión. Ella nos anima a ser instrumentos de paz, y el Redentor es esa luz que nos ilumina para continuar abriendo puertas y senderos que lleven a experimentar la redención.


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