Por Ada Mercedes Giménez

La alfabetización es un proceso complejo, dinámico y progresivo. Es la habilidad para identificar, entender, interpretar, crear, comunicar y calcular, mediante el uso de materiales escritos e impresos relacionados con distintos contextos. Es un continuo aprendizaje que le permite al individuo cumplir sus metas, desarrollar su potencial y conocimientos para participar activamente en actividades comunitarias y sociales.

La escuela ayuda a la persona a alcanzar, de forma libre y responsable, su madurez humana.  La persona es una unidad bio-psíquico-espiritual, tiene inteligencia, voluntad, libertad, sentimientos, facultades operativas, curioso, con derechos, obligaciones, relaciones sociales y misión en el mundo. Toda esta riqueza interior hace que la persona, se concrete en un proyecto de vida mediante el esfuerzo profundo de buscar los valores auténticos de la verdad, el bien y la belleza.

El sistema educativo tiene por misión formar lectores, ciudadanos capaces de producir textos de los más variados formatos y por sobre todo que sean capaces de hacer uso de la palabra con fluidez y claridad en una sociedad cada vez más tecnificada y dominada por la rapidez con que circula la información.

Los niños de Educación Primaria podrán avanzar hacia el dominio del lenguaje de manera progresiva si tienen la oportunidad de entablar un contacto permanente con las diversas formas de comunicación que el mundo actual les ofrece, no sólo desde la oralidad sino también desde la escritura en sus diferentes formas. Para que el hombre trascienda a través de la alfabetización y se convierta en un ciudadano capaz de vivir mejor en una sociedad cambiante, debe encontrar los puntos de articulación entre las nuevas tecnologías y los contenidos propuestos por el área. Además, el docente está obligado a considerar que el avance de la tecnología en sus más diversas manifestaciones le ofrece recursos que pueden ser utilizados de manera productiva en las aulas.

La alfabetización es un bello desafío constante que enriquece a los docentes cuando se reflejan los logros de los alumnos, viendo como alimentan su capital cultural, marcan su propia impronta y se abren caminos a un futuro incierto, pero con herramientas para afrontar con nuevos retos en su crecimiento bajo 

Es tan bello el trabajo del docente, cuando se siente, un verdadero instrumento en el proceso de alfabetización de los niños.



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