Por Fernando Guzmán

 

A poco tiempo de haber escrito la Carta Encíclica “Laudato Si’”, en agosto de 2015 el Papa Francisco instituyó la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación para la Iglesia Católica.

Al respecto, en la carta que anunciaba la institución de la jornada, Francisco expresó:

“La Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que se celebrará anualmente, ofrecerá a cada creyente y a las comunidades una valiosa oportunidad de renovar la adhesión personal a la propia vocación de custodios de la creación, elevando a Dios una acción de gracias por la maravillosa obra que Él ha confiado a nuestro cuidado, invocando su ayuda para la protección de la creación y su misericordia por los pecados cometidos contra el mundo en el que vivimos.”

Por tanto, se nos exhorta a ser personas agradecidas por lo que la Creación nos regala, arrepentidas por los daños que le propiciamos y protectoras de aquello que aún podemos disfrutar y compartir de ella.

Dos llamados que debemos escuchar especialmente este día: 

1. La necesidad de ser “ciudadanos ecológicos”.  El cuidado de la Casa Común no se logra únicamente con información, sino que necesita hábitos. Necesita el cultivo de sólidas virtudes que nos comprometan a donarnos en favor del compromiso con la Creación. Necesitamos protagonizar una verdadera “conversión ecológica”, que nos lleve a relacionarnos con la Madre/Hermana Tierra de un modo distinto.

2. La urgencia de cambiar el sistema. En el encuentro con los Movimientos Populares, celebrado en Santa Cruz de la Sierra, el Papa advirtió que “este sistema no se aguanta más”. Se refiere con claridad al sistema de producción capitalista, que requiere una única relación con la naturaleza: alienado el hombre de ella, necesita verla únicamente como “proveedora de materias primas”. Esta mirada es la que sigue habilitando la depredación, el saqueo y la extracción indiscriminada de bienes naturales. 

No habrá cuidado de la Creación sin “conversión ecológica” y sin cambio de sistema. Mientras continuemos viviendo y alentando un sistema de producción y consumo sin límites, cualquier acción ecológica será un buen gesto, pero no encarnará un horizonte de cambio real e indispensable.

 

(1) Crf.: Laudato Sí’ n°246. El Papa Francisco describe la reflexión sobre la Casa Común como “gozosa y dramática a la vez”.

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