Por Hna. María Silvia Olivera

 

“Carmen y Maggi no pudieron terminar el tiempo de su niñez. A Carmen la obligaron a prostituirse a los 10 años. A Ely, a los 13. Ambas cayeron en las redes de trata de explotación sexual…”

“Luego de estar cautiva dos meses, Mayra, rescatada en Paraguay, abrazó a su madre en un emotivo reencuentro en la ciudad argentina donde nació. Cumplió 18 años en cautiverio, lo único que recibió fueron golpes”.

Carmen, Ely, Mayra, tantas y tantos más. Distintos nombres, distintos lugares, historias similares. Historias de personas con sueños, con esperanzas que fueron transformadas en dolor. Y que golpean fuerte. Y en algunas fechas especialmente.

Y como cada año, cuando llega septiembre, resalta el 23. Por supuesto que esto pasa en los calendarios y agendas de quienes sentimos dolor en el corazón, en nuestros cuerpos porque estas historias nos afectan.

El 23 de septiembre de 1913, en Argentina, se promulgó la ley 9.143, más conocida como “ley Palacios” la primera en el mundo contra la trata. Hay otras leyes, otros días para hablar especialmente de la trata. Días en que llenamos nuestros muros, nuestros chats de frases, reflexiones, imágenes… Aún cuando sabemos que la trata debe movilizarnos cada día, en todo momento.

Las fechas especiales sirven para eso. Para recordarnos la responsabilidad que tenemos en cada lugar. Siempre. Para comprender, mirar más allá, sentir el sufrimiento, las miserias, el dolor, no solo de quienes padecen la trata, sino de toda la sociedad. 

Las fechas especiales sirven para recordar, para hacer memoria. Para ratificar el compromiso con la vida, la justicia y la libertad. Desde la simplicidad, desde el compartir, el trabajar en la prevención e información para que nadie caiga en redes de trata. Para exigir a los gobiernos que garanticen políticas públicas que aseguren a las víctimas condiciones dignas de vida que les permita recuperarse y reinsertarse en la sociedad.

Y como cada año, cuando llega septiembre… recuerdo que no solo llega la primavera, sino que también tengo un compromiso con la vida y la libertad.

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