NOTICIAS URBANAS anticipa la misa que dará el arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, bajo el lema “Con esperanza, denuncia y compromiso por una sociedad sin esclavos ni excluidos”. Participarán miembros de La Alameda, cooperativas cartoneras, el equipo de curas villeros y las congregaciones de monjas que trabajan con las víctimas de las redes de prostitución.

Por Lucas Schaerer

Las reiteradas denuncias por la esclavitud de personas, tanto con fines laborales como sexuales, y la perdurable hiperprecarización de los recicladores urbanos, más conocidos como cartoneros, que dieron a conocer principalmente La Alameda y el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) llevó a que la máxima autoridad de la Iglesia Católica de Argentina, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, decidiera encabezar una misa en su homenaje con un lema de alto contenido social: “Con esperanza, denuncia y compromiso por una sociedad sin esclavos ni excluidos”.
El acto religioso, al que no está invitada ninguna autoridad de Estado, simplemente los denunciantes -víctimas de la temática- más las parroquias de fuerte matriz social, se realizará el próximo martes 1 de julio. Ese día Bergoglio también tiene previsto un encuentro de fuerte impronta, con el vicepresidente de la Nación y presidente del Senado, Julio Cobos.
“La misa se realiza por dos hechos, fundamentalmente. Por un lado hacer visible y juntar el trabajo que la Iglesia viene realizando desde 1999 con las víctimas de la prostitución y de la redes de trata, fuimos los que denunciamos el tráfico desde Republica Dominicana, que a su vez realizan organizaciones de la sociedad civil, como La Alameda, con métodos diferentes al nuestro pero con el mismo fin, que es combatir los flagelos de la esclavitud y exclusión”, expresó a NOTICIAS URBANAS Mario Videla, el cura organizador de la misa designado por el cardenal Bergoglio, que es el director del Departamento de Migraciones de la institución que lleva más de dos mil años de existencia.
El otro motivo por el que se realizará el acto religioso, que promete ser de fuerte contenido social y de denuncia, es “para celebrar un nuevo aniversario de la convención internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migrantes y sus familias. Aún hoy seguimos trabajando en este tema porque se sancionó una ley de migraciones pero aún no está reglamentada”, se refirió Videla a este medio, desde su oficina ubicada a metros del santuario Nuestra Señora Madre de los Emigrantes, donde por primera vez se van a juntar organizaciones sociales que pelean contra importantes intereses económicos, con el equipo de curas villeros, los mismos que marcaron posición sobre la urbanización de las villas miserias, más las congregaciones de monjas, Hermanas Oblatas de Constitución y Hermanas Adoratrices de Flores, que diariamente asisten a las mujeres víctimas de las redes de prostitución.La misa se realizará el 1 de julio a partir de las 19, en la iglesia ubicada detrás del Hospital Argerich, en Necochea 312, barrio de La Boca, a pocas cuadras del teatro Verdi, donde el Día del Trabajador por primera vez se unieron cartoneros y costureros en el que acto que titularon “Por un país sin dos sistemas: ni esclavos, ni excluidos”.
“El interés del Cardenal es encontrarse con quienes sufren. Esto mismo realiza cada primera semana de septiembre en esta misma parroquia. Ese día vienen embajadores y altas autoridades pero sólo se fotografían con los migrantes. El sentido es acompañar y estar presente para sumar esperanzas en la lucha contra estos males. Por ello la homilía promete decir cosas fuertes”, concluyó el cura Mario Videla, quien abrió las puertas de la iglesia Nuestra Señora Madre de los Emigrantes, con capacidad para 400 personas.
NU consultó a Gustavo Vera, referente de La Alameda, por la actividad. “Más allá de las creencias de cada uno hay una cuestión de fondo. Acá hay gente que acumula fortunas con la venta de drogas, con la trata de personas y prostituyéndolas. Esto se repite constantemente, entonces deja de ser un tema delictivo para convertirse en una forma de acumulación económica y con ello se llevan puesto a toda una generación. La Iglesia, en sus últimas homilías, está reencontrándose con lo mejor de su tradición, como Mugica o los Palotinos que lucharon por la dignidad de las personas. Que la Iglesia se comprometa con estos temas clave para la vida de todos da mucha confianza a los compañeros que creen”, respondió Vera, que se encontraba en el segundo piso de los tribunales federales esperando una audiencia donde se discutirá el fallo que sobreseyó a tres empresarios acusados de contratar talleres donde se somete a los empleados a condiciones de trabajo esclavo.
Las homilías a las que se refiere Vera son las que dio Jorge Bergoglio en semana santa cuando lavó los pies de 12 adolescentes habitantes de la Villa 21-24 de Barracas adictos a las drogas, como la realizada en mayo en Plaza Once que se refirió a la esclavitud y por su compromiso con los familiares de las víctimas de Cromañón.
En su momento el cardenal Bergoglio expresó “antes hablábamos de opresores y oprimidos. Después, esas categorías no sirvieron más y hablamos de incluidos y excluidos. Hoy tenemos que hablar de otra categoría, los que caben y los que sobran”, precisó que “entre ellos están las víctimas de la droga, que la misma sociedad los anula y los hace sobrantes”. En otra oportunidad el purpurado porteño comentó: “Si vamos a Amancio Alcorta, desde el fin de Pompeya hasta el comienzo de la villa 21, de día, se ven nenas de 11 a 14 años ofreciéndose, curiosamente, a autos buenos, no cualunques. No a camioneros, porque tienen códigos. Sino a autos buenos, generalmente conducidos por hombres de mi edad que las levantan, y en el auto o en cualquier rincón, le dan tres pesos y la chica corre a la villa a comprar ‘paco'”.
Extraído de Noticias Urbanas 26 jun.2008
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