Por Constanza Perretta

El Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia es el día en el que se conmemoran en Argentina las muertes de civiles producidas por la última dictadura militar que gobernó el país, autoproclamada Proceso de Reorganización Nacional. Se realiza anualmente el 24 de marzo, en recuerdo del mismo día de 1976, fecha en la que se produjo el golpe de Estado que se depuso al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, dando inicio a la dictadura cívico militar más atroz de la historia argentina.
En esta oportunidad, voy a citar a la fotógrafa Helen Zout, por su trabajo fotográfico “Huellas de desapariciones” y su mirada tan comprometida en el tema, donde su foto más testimonial es el retrato de Julio López.
Helen es de la ciudad de La Plata, ahí es donde comienza a desarrollar dicho ensayo. Esta serie de fotografías en blanco y negro, con movimientos, mascaras, expresiones, son en cierta forma un sueño, mejor dicho una pesadilla de todo lo que aconteció. 
Realizar este trabajo la lleva a entrevistarse con sobrevivientes, a asistir a los juicios. Uno de esos sobrevivientes era Julio López. La anécdota de su retrato, según cuenta ella, es que le dice a Julio que cierre los ojos y piense en que había sido lo más terrible en aquel entonces.
Durante diez años, Zout hizo un recorrido personal y profundo por las marcas que dejaron los crímenes de la última dictadura militar, buscando las huellas de la ausencia y el horror en los sobrevivientes, en los centros clandestinos, en los familiares, en legajos, archivos y restos humanos. Desde rastros fantasmales en las aguas del río hasta el antológico retrato de Jorge Julio López realizado en 2000, Desapariciones es un trabajo perturbador en el que conviven la vida y la muerte, el pasado y el presente constantemente.
Los y las invito a mirar, por un momento, como lo hizo Helen, a ponernos en los ojos de la fotógrafa, pero con un compromiso personal nuestro a cerca del golpe de Estado allá por el año 1976, a poder reflexionar, poder conversar, educarnos e informamos acerca del tema: a tener memoria de las profundas heridas de una sociedad que se resiste a olvidar los horrores de aquellos años oscuros.

Que las voces corran, que la historia se sienta, y recordemos junto a ella, y nunca nos dejemos de buscar por sobre todas las cosas. 
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