Me llamo Teresita, hace un mes que volví a Puerta Abierta después de ausentarme por mucho tiempo.
Cosas de la vida y problemas muy tristes que tuve que afrontar, la perdida de mi hija que me debilitó, se me rompió el corazón.
No creí recuperarme pero ahora en Puerta me siento feliz porque me han dado apoyo moral, espiritual y económico, facilitando un micro emprendimiento que era mi sueño.
Y gracias a Puerta  pude comenzar a  trabajar en lo que realmente me gusta: coser. Día y noche hablaba con la Madre Antonia pidiéndole que se fijara en mí.
Gracias a toda la gente de Puerta Abierta: hermanas, colaboradoras de la casa que trabajan para nosotras con todo el amor y respeto que nos brindan.
¡Gracias Puerta!
Tati. 

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