25 de abril: Día Internacional la lucha contra el Maltrato infantil
Fuente: http://www.escuchate.org.ar/maltrato_infantil.html

Una de las tareas fundamentales de la familia es la educación y crianza de los hijos. La forma en la que se ha dado esta educación y en la que se aplica la disciplina ha variado enormemente a lo largo de la historia humana, no es difícil imaginar al hombre prehistórico golpeando o mordiendo a su hijo, tal y como lo hace el lobo con su cría cuando le enseña una lección.

Conforme evoluciona la civilización, la conceptualización de la disciplina y la educación se mueven con ella. En la antigua Roma, cuna de las leyes y de la civilización occidental, se consideraba a los niños propiedad absoluta de los padres, pudiendo éstos disponer incluso de sus vidas.
La Asamblea General de las Naciones Unidas, el 20 de noviembre de 1989, adoptó la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño. La República Argentina la sancionó como ley nacional Nº 23.849 en 1990 y la incorporó al artículo 75, inciso 22 de la Constitución Nacional de 1994 con la máxima jerarquía existente dentro de su ordenamiento jurídico.
La Convención sobre los Derechos del Niño, encuentra fundamento en la consideración del niño, la niña y el adolescente como sujetos plenos de derechos, merecedores de respeto, dignidad y libertad y abandona la concepción del niño como objeto pasivo de intervención por parte de la familia, el Estado y la sociedad.  En ese sentido, reconoce a los niños como titulares de todos los derechos que poseen los adultos, sumándole otros derechos especiales por su especial condición de personas en desarrollo.  A su vez propone una nueva forma de abordaje y trabajo, a partir de la cual se toman en cuenta todos los derechos de los niños.
¿Cuáles son las diferentes formas de maltrato infantil?
Maltrato Físico: Implica el uso de fuerza física desde la cachetada, golpes, empujones y/o lesiones de todo tipo sobre el cuerpo de niños y niñas.  
Maltrato Emocional o Psicológico: Es más sutil, pero no menos doloroso. Su característica principal es provocar malestar (dolor) emocional.
Existen dos modalidades fundamentales: 
Maltrato activo: que humilla y degrada al niño produciéndole sentimientos de desesperanza, inseguridad y pobre autoestima. 
Maltrato pasivo: es el desamor, la indiferencia, el desinterés por el niño (es lo que podríamos llamar negligencia o abandono). 
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