Designado por Pablo VI, el 24 de agosto de 1969 asumió el obispado de La Rioja, el mismo día que se iniciaban las deliberaciones del episcopado latino-americano en Medellín, donde se plasmarían en el continente, las nuevas orientaciones pastorales surgidas del Concilio Vaticano II.

El nuevo obispo quiso ser “un riojano más” y declaró su voluntad de “ser servidor de nuestros hermanos los pobres”, estampando en su escudo episcopal el lema “Justicia y Paz”.

Desde el inicio visitó instituciones, comunidades, barrios y poblados riojanos. En septiembre los sacerdotes fueron convocados a unas jornadas pastorales, de las que surgió el

Documento del Carmen, con orientaciones para toda la diócesis. También los movimientos laicales fueron llamados a renovarse y sumarse como corresponsables de esta acción, declarándoselos en estado de asamblea.

En 1969 se redactó un documento que profundizaba el análisis de la realidad provincial, configuraba por “una situación de injusticia y violencia que constituye un pecado institucionalizado que degrada, esclaviza y frustra a nuestro pueblo en sus legítimas aspiraciones”. Ante ello se explicitaba el compromiso de los cristianos “con este pueblo riojano que aspira a su liberación”.

Desde esta opción pastoral de Angelelli se caracterizó por estar junto a los trabajadores en sus reclamos y con los campesinos, impulsando su organización cooperativa. Asumió un rol profético denunciando la usura, la droga, las casas de juego y el manejo de la prostitución, en manos de los poderosos de la sociedad riojana. Visitó los barrios alentando a los vecinos a organizarse para solucionar la falta de viviendas y organizar cooperativas de consumo; recorrió toda la provincia llegando a los pueblos más remotos y olvidados; reclamó al gobierno nacional el presupuesto para la provincia y condenó la arbitrariedad de los gobernantes; alentó la organización de las empleadas domésticas, e instó a todos a comprometerse en la acción política para el servicio y bienestar del pueblo. Estas acciones de compromiso con los pobres enseguida provocaron reacciones en su contra y se iniciarían campañas de calumnias y difamaciones. Pese a la cerrada oposición, la actividad pastoral se extendía a todos los rincones geográficos integrando diversos aspectos de la realidad. 

Fuente: “Enrique Angelelli Obispo y Mártir” de Luis Miguel Baronetto

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